La cultura en Perú

La región andina fue el centro de una importante y original civilización en los albores de la historia. El Perú actual ocupa el centro de ese espacio geográfico que alberga el principal patrimonio arqueológico de América del Sur y mantiene vivas, dentro del sincretismo y la interacción que caracterizan a todo proceso cultural, lenguas, cosmovisiones y tradiciones ancestrales que sustentan la identidad de sus pueblos y son parte esencial de su diversidad. En esa diversidad radica, precisamente, la mayor riqueza cultural del país.

Algunos de los restos arqueológicos más notables de la cultura andina -Chavín de Huantar, Nazca, Chan Chan, Machu Picchu- han merecido ser inscritos, por su originalidad, valor excepcional y estado de conservación, en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Este patrimonio arqueológico incluye territorios extraordinarios que han merecido también ser inscritos por la UNESCO en la citada lista: el Parque Nacional del Abiseo, el Parque Nacional Huascarán y el Parque Nacional del Manu.

La conquista española -con todo lo traumático de la experiencia- alteró el proceso cultural andino y significó el nacimiento de nuevas expresiones y manifestaciones criollas y mestizas, en las que se sustenta también, con los conflictos y contradicciones del caso, la diversidad de nuestro país.

Al aporte cultural europeo, fundamentalmente hispano, se suma la presencia cultural africana y, posteriormente la asiática. Expresiones arquitectónicas sobresalientes de este proceso de mestizaje son los centros históricos del Cusco, Lima y Arequipa, que también han merecido ser inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial.

Gozan, igualmente, de reconocimiento internacional la obra de los cronistas, la Escuela Cusqueña de pintura y otras manifestaciones artísticas, arquitectónicas, literarias, artesanales e intelectuales del llamado barroco mestizo, el neoclasicismo y la Ilustración en el que fuera el más importante virreinato en América del Sur.

Desde el Inca Garcilaso de la Vega, migrar ha sido una constante de nuestros principales creadores en el campo de la cultura. A partir de la segunda mitad del siglo XX, la migración masiva de la población rural hacia las ciudades trastoca las características del Perú ancestral y gesta un nuevo proceso de creación y revalorización cultural.

No obstante este contexto, los peruanos conservan todavía importantes tradiciones ancestrales, aunque simultáneamente acceden, especialmente los más jóvenes, a nuevos conocimientos y comportamientos propios de la sociedad de la información y el mundo globalizado.

De otro lado, debe tenerse en cuenta que en las últimas décadas cerca del 10% de nuestra población migró del país en busca de mejores horizontes. Esta ola migratoria impulsa también nuevos procesos culturales aún no suficientemente estudiados.